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lunes, 9 de junio de 2014

Oceano: nuestro stand preferido en la Feria del Libro




En nuestra búsqueda de mamá e hijo -en la que muchas veces nos acompañó papá, no seamos injustos- decidimos que el mejor lugar de la Feria del Libro para adquirir títulos infantiles fue el local de Oceano. Además de buenos precios por libros de excelente calidad que editados por otros suelen costar caro, había espacio para sentarse a mirar tranquilos, los niños podían estar a gusto, nadie les censuró o les impidió mirar y ojear los libros, y la atención era óptima, tanto que una de las vendedoras ya estaba sin voz al final de la Feria porque nunca ahorró su simpatía y se ponía a conversar no sólo sobre los títulos en venta sino sobre un poco de todo. 



Como les comenté en el texto anterior, eso es lo que hace la diferencia, que haya una relación humana más allá de la relación comercial. En Oceano eso no faltó en ninguno de los  días en que nos acercamos, hacia el final de la Feria ya nos sentíamos en la obligación de pasar a saludarles, ya nos sentíamos comprometidos con su gente, su espacio. Tanto es así que la gerente general, Celeste, me recibió con mucho cariño y me obsequió un libro para sortear en el blog cuando le dije que tenía intención de escribir sobre ellos. No le preocupó averiguar si soy una bloguera famosa con muchos seguidores, si iba a tener buena publicidad, si realmente escribo en un blog. Nada de eso, sólo me trató con educación y simpatía poniéndose a disposición para apoyarnos. Y ustedes pueden pensar "pero obvio, un libro nomás no es nada para ellos", pero hoy es tan difícil tener un contacto personal y respetuoso con las grandes empresas, muchas veces somos reducidos a números, vistos como consumidores y nada más, que realmente sentí la necesidad de escribir sobre ellos. Para decirles la verdad, fue la primera vez que sentí que el blog puede tener éxito y que podemos llegar a tener apoyo, que vale la pena seguir adelante, que no es sólo una idea loca de mi cabeza para ocupar un tiempo que no tengo disponible. 

Por todo eso, entre una conversación y otra a lo largo de la feria, traje varios títulos a Migue que, además de formar su bibliotequita personal, van a ser tema de las reseñas que les estaré escribiendo en las próximas semanas ¿les parece? ¿Por cuál quieren que empiece?



algunos (sólo algunos) de los libros que compramos a Miguelito en Oceano


Acá la familia ya espera ansiosa la próxima oportunidad de encontrarnos con Oceano e intercambiar ideas.

pd: este texto no es patrocinado, sólo transmite la opinión personal de la autora.

Ser pequeños nos hace grandes

Este año cumplimos veinte años de Feria del Libro de Asunción. Y yo, cumplí mi sexto año en Paraguay. Recuerdo perfectamente que fue por esa época que llegué a Paraguay por primera vez y me acuerdo cómo me impresionó tener tantos libros en castellano a mano, en Brasil eran tan difíciles de conseguir y me sentía en el paraíso, cualquier estudiante de Letras-español hubiese sentido lo mismo. Al llegar la fecha de irme, unos meses después, tenía dos valijas más: de libros. Todavía no conocía la Feria del Libro de Buenos Aires, todavía conocería la de Córdoba también, en el mismo año. Aún no sabía que viviría en Asunción y que iría a tantas Ferias más, hasta presentaría en una de las Ferias. Tantas cosas no sabía. Y mucho menos me imaginaba que habría un momento en que en la feria sólo tendría ojos para los libros infantiles: ojos de madre. Y, definitivamente, no sabía que este año volvería a comparar nuestra Feria con la de Buenos Aires, pero de esa vez siendo muy positiva hacia lo nuestro.

foto de ABC Color aquí

Por supuesto que nuestra Feria es más chica que la de otros países, somos un país relativamente pequeño (no vayamos a entrar en las razones históricas para eso), la verdad es que ni tenemos mercado para una Feria tan grande como la de Buenos Aires. Claro que es lindo que se vaya internacionalizando y nunca estuvimos tan cerca de eso como este año, y vamos caminando hacia lograr todavía más, eso es muy bueno. Ningún medio de comunicación negó el éxito de esta Feria, tanto en ventas, como en número de actos, público y expositores. Nos rebasó a todos, esa es la verdad.


Les confieso que no tuve tiempo para acompañar los actos culturales, las presentaciones de libros, los recitales, pero tuve de hacer una modesta comparación: nuestra Feria del libro es mucho más chica que la de Buenos Aires. ¡Y en eso está la gracia! Es lo que la hace linda.

Lo lindo es ir a la Feria y encontrar amigos, encontrar gente que no veías hace años. Lo lindo es conversar con los libreros y vendedores e intercambiar opiniones sobre libros, sí, pero más bien sobre los ideales, los proyectos, sobre la vida. Sin la euforia, sin la multitud, sin perderse en la sed de comprar y comprar más y más, sin preocuparse con perder el hijo en el pasillo, sintiéndose a gusto, casi como en casa de amigos. Este año volví varias veces a la Feria porque me hizo recordar qué me gusta de este país, de esta ciudad, que nos da la vida cultural de una capital pero la informalidad y la buena onda de un pueblo. 


Termino esta Feria con muchos contactos y algunos amigos. Unas cuantas tarjetas personales en el bolsillo y una alegría muy grande. No disfruté todo lo que hubiera podido, pero disfruté el lado más humano y lindo, que no es la oportunidad de comprar libros sino la de encontrarse y charlar. 

De eso traje buenos recuerdos y hasta apoyos y regalos para ustedes, ya les voy a contar en detalles. Por el momento sólo quería contarles esa impresión y agradecer la buena onda y la simpatía de mis lugares preferidos, en donde estuve casi acampada de tan bien que me hacía sentir: Editorial Oceano,  Librería de la Paz e India Guapa. Luego les hablaré cada una y de los libros que compramos.

¿Y a ustedes qué les pareció la Feria este año? ¿Quieren compartir alguna impresión? 

pd: este posteo no está patrocinado, es mi opinión personal

domingo, 8 de junio de 2014

La pared: un lugar para expresarse

Las actividades en la universidad cambiaron totalmente el ritmo de publicaciones acá en el blog, pero la Feria del libro me dio un nuevo ánimo y por fin estoy regresando, con mucho más entusiasmo. Antes de traerles mi experiencia de ir a la Feria del libro con ojos de madre, porque les confieso que ahora sólo tengo ojos para los libros infantiles, quiero compartir un texto que con mucho entusiasmo y buena onda nos preparó una de mis primas que es pedagoga. Con eso inauguramos las participaciones de profesionales y especialistas en los temas que nos interesan, espero que sea el inicio de muchas contribuciones.

Mi prima seguramente me cambió los pañales pero al final mi hijo Miguel Ángel nació antes que su Anthony. La distancia y los compromisos de la vida adulta nos alejaron, pero la maternidad nos viene acercando más y más. Son de esas cosas lindas que pasan en la vida. Andreza Magalhães Mendes no tiene el mismo apellido que yo porque a mi mamá se le ocurrió que Pereira Rodrigues sería más lindo que Magalhães Rodrigues (la odio por eso) pero tenemos en común, además de la maternidad, el amor por la educación y la pasión por nuestra profesión. Es por eso que, cuando vi en su facebook las fotos de su pequeño Anthony dibujando por toda, absolutamente TODA la pared de su casa, con toda libertad del mundo, le pedí que nos escriba contando un poco sobre eso, desde su punto de vista de mamá pedagoga, que seguramente es muy diferente del punto de vista de otras mamás.

Como la propuesta del blog era ser bilingüe no les traduje el texto del portugués, pero si me comentan y me dice que es necesario por supuesto que lo haré. Espero que lo disfruten, por acá ya nos hizo cambiar la relación niño x pared y ya nos dejó con las ganas de saber más sobre las actividades que desarrolla Andreza con Anthony. Ojalá vuelva a colaborar pronto, dejo la invitación a ella y a todos los que quieran aportar :)

A parede: apenas um lugar para expressar


Acredito que desenhar é uma forma da criança lidar com a realidade que a cerca, representando situações que lhe interessam. Percebi isto quando peguei meu filho rabiscando uma parede da minha casa. Esta parede fica próximo do quarto dele, e foi um minuto que o deixei sozinho. Pra mim, ele foi para o quarto dele, derrepente escutei um barulho e fui olhar, era o barulho do giz de cera, na hora perguntei o que ele estava fazendo, ele sorriu e disse “bol” “mama” “neném”.



Ele havia desenhado a mamãe jogando bola com ele, achei o máximo, mas a sociedade iria me cobrar, como uma pedagoga permite esta falta de limite?

Pois é! Ainda bem que sou educadora e conheço os benefícios que aquele momento traria se fosse tratado com respeito. Desta forma combinei com ele que não poderia riscar outra parede, e que apenas aquela seria a parede que ele poderia desenhar.

E esta sendo assim desde então. A parede não tem mais espaço para desenhar tudo que o interessa, ela está decorada do piso ao teto. Sim, ao teto! O levantamos para desenhar nas alturas.



Como não haja espaço para ele expressar o que mais gosta, colamos papeis na mesma parede sempre quando consideramos necessário.

Tenho comigo que não devemos copiar tudo que vemos pelo mundo, mas tem coisas que as ciências até tentam explicar, mas tem também momentos que o dinheiro não consegue comprar, digo isto porque aprendemos com bons exemplos e que experiências exitosas devem ser mostradas.



Busquei, pesquisei e descobrir que muitas famílias americanas reservam uma parede para as crianças, pois este hábito contribui para o desenvolvimento escolar, quando uma família delimita um espaço para a criança expressar suas primeiras garatujas ela está dando limites e respeitando o direito de expressividade do crescente-aprendente. O limite vem quando a criança percebe que foi respeitada e precisa respeitar, a partir do momento que delimitamos onde poderá se expressar.

A infância tem adquirido significados diferenciados em decorrência das transformações sociais, politicas, econômicas e culturais que marcam cada sociedade em diferentes tempos e espaços. Isso significa que a ideia de infância não é estática, ela se constrói e se modifica na prática social e está relacionada às formas de se olhar a criança.

Desde que nasce a criança está em contato com o mundo simbólico da cultura em que vive, e assim se dá o processo de desenvolvimento de sua identidade. O desenvolvimento humano se dá em uma construção coletiva, a partir das interações que a criança estabelece com as pessoas, com objetos, ou seja, com tudo aquilo com que está mais envolvida afetivamente, e com o meio.



A criança deve estar constantemente sobre o olhar de um adulto, até durante suas brincadeiras, mas isso não quer dizer que o adulto tenha o direito de interferir na criatividade da criança. A intervenção de um adulto se faz necessária, a mediação é importante para a promoção de significados.

A qualidade e a constância das relações vividas pelo ser humano nos primeiros anos de vida são essenciais ao estabelecimento do vínculo, condição que segundo Borges e Lara (2002), é fundamental para o aprendizado e desenvolvimento infantil. Nesta concepção, o ser humano aprende a ver o mundo pelos olhos de quem o cuida e o educa, e para ver o mundo de uma forma agradável, acolhedora onde vale a pena viver, vai depender muito das relações que vive.



Considero que somos todos serem multidimensionais, ou seja, cada um com suas especificidades e necessidades, somos seres que desde pequenos precisamos de uma educação que seja integral, nesta perspectiva considero que um ambiente bem planejado é fundamental para o processo educativo, seja ele em casa ou na escola. Por esse motivo planejo diferentes oportunidades de aprendizagem para meu filho preparando espaços e materiais de modo que promovam o seu desenvolvimento.

A organização dos espaços e tempo da criança nesta articulação de interesses personalizados resultam de ideias, opções e necessidades respeitando o seu tempo afetivo e cognitivo. É importante que a estimulação não ultrapasse este tempo da criança. 






 Andreza es pedagoga, mamá, esposa, una mujer que hace mil cosas como la mayoría de las mujeres. También es actriz, pero en realidad yo pienso que es un personaje. Las fotos me dejó elegir de su facebook, ojalá no se enoje. 

domingo, 20 de abril de 2014

Una pascua distinta

Siempre critiqué la compra de huevos de pascua como algo innecesario y que incentiva el consumo irresponsable, pero a última hora siempre terminé comprando un huevo o dos a Miguelito porque toda la publicidad está armada para hacerte sentir la peor madre del mundo si no lo haces. Este año decidí que no me iba a dejar engañar una vez más y que íbamos a tener una pascua diferente. Y la tuvimos.

Hace tiempo que quería hacer una búsqueda al tesoro con Migue, porque entró en esa etapa de que le gustan los piratas. Aproveché la oportunidad y también ideamos algunas otras actividades para el día de hoy, que fue según Nuez, la primita de Miguel, fue "la mejor pascua de todos los tiempos" :)

Empezamos pintando huevos de gallina con tempera y plasticola. Por dos semanas abrí los huevos con cuidado y fui reservando la cáscara.  





Después buscamos las golosinas por el patio, lo hicimos en varias etapas. Primero con pistas dentro de botellas de vidrio, como mapas del tesoro, hice en papel viejo y dañado como para dar la impresión de ser algo muy antiguo 


Nuestras sorpresas y tesoro fueron muy sencillos, para ser coherentes con la idea de no incentivar el consumo innecesario. Consistió en un paquete de maní colorido y otro de maní con chocolate, que abrí y dividí en tres paquetes más chicos cada uno, de modo que alcanzara un paquete de cada uno para cada niño. Además, un paquete de caramelos, 6 chupetines y una caja de bombón, a lo que se agregó algunos anillos, pulseras, llaveros, lindas semillas y caracoles que ya teníamos en casa. También hice 6 conejitos, 3 de tela y tres de rollito de papel higiénico. En total gastamos aproximadamente treinta mil guaraníes para tres niños, mucho menos de lo que cuesta un huevo de chocolate.



Dividimos el tesoro en partes, los bombones y caramelos con los anillos y otros objetos en un baúl del tesoro que enterramos en el patio y los paquetes de maní y los conejos ocultamos entre los árboles y en la casa (bajo la cama, bajo la parrilla, etc). Distribuimos los mapas dentro de botellas para que las encontraran. En un segundo momento, en lugar de seguir pistas dibujadas en forma de mapas, buscaron los carteles con dibujo de conejo, que indicaban dónde había alguna sorpresa ocultada. 


La gran atracción fue el tesoro enterrado, que encontraron con la ayuda de otro mapa. Cada uno tenía su palita.




Después de todo, se juntaron para compartir igualitariamente todo lo que encontraron, lo que fue dado como principal regla del juego al iniciarse la búsqueda.

¡Muy divertido! Pero ojo, eso no fue todo. Después, aun pintaron dibujos del conejo de pascua con un huevo que contenía las palabras "justicia, igualdad y libertad" como una forma de recordar que necesitamos renovación y renacimiento en el ámbito social y político también y no sólo como símbolo de pascua. Leímos un cuentito y por último merendamos ricas tortitas, que los niños decoraron por su cuenta.



Migue, Nuez y Miel estaban extasiados y felices, los adultos chochos. Todos nos divertimos. Y yo, además, estoy satisfecha de poder enseñar valores a mi hijo y a sus primitas. Aprendimos que no hace falta mucho para divertirnos y ponernos contentos, que lo importante es jugar y disfrutarlo juntos. Me encantó la experiencia y quiero repetirla cuanto antes. Y a los niños por supuesto que les pareció la mejor aventura de sus vidas, nunca Nuez y Miel me abrazaron como hoy, creo que les conquisté definitivamente.

Espero que ustedes se inspiren y se animen a hacerlo también. Si llegan a inventar algo similar cuéntenme :D

¡Felices pascuas!

domingo, 6 de abril de 2014

Somos todas Adelir: por un mundo sin violencia obstétrica

Hay cosas que pasan en el día del parto que te marcan, creo que por toda la vida. No sé, hace sólo tres años del mío. Pero sin duda es el día más feliz de nuestras vidas. O el más traumático. Cuanto más leo relatos y experiencias de parto más segura estoy que tener un parto feliz es algo por el cual se pelea, no es algo que pasa naturalmente. Pero acá en Paraguay muy poco se habla de violencia obstétrica, la verdad es que ni sé si ese término está del todo correcto en castellano porque acá nunca lo escuché.

Gritos, chantajes emocionales poniendo en duda la salud del bebé y de la madre, negación de información sobre los procedimientos y sobre los medicamentos utilizados, negación del derecho de tener alguien que acompañe a la madre en el momento del parto, práctica de procedimientos innecesarios sin el permiso de la madre/paciente, desrespeto a la decisión de la madre sobre el parto en el último momento bajo algún argumento infundado que la madre no está en condición de considerar objetivamente, biberones dados sin permiso, bebés que son llevados sin que la madre los toque o los vea y que sólo regresan dos horas después, ya satisfechos con mamaderas. Cicatrices, bebés asustados, mamás mutiladas, traumatizadas: PARTOS ROBADOS.

Recientemente a través del blog Cientista que virou mãe vi un ensayo fotográfico que trae como tema la violencia obstétrica y pone en foco las cicatrices que deja en sus víctimas y frases con cosas horribles que escucharon o que les pasó durante el parto. Sí, mujeres que debían protagonizar el día más feliz de sus vidas y terminan sufriendo torturas físicas y psicológicas. Yo lo sé, yo lo viví. Tuve que escuchar en el día en que se me rompió la bolsa que mi médica no es de esperar el parto normal, después de 38 semanas diciéndole que lo prefería. Y el argumento que usó para hacerlo, después, a través de lecturas provenientes de profesionales comprometidos con la salud y los derechos de las madres y mujeres en general, descubrí que era falso. Luego después del parto sufrí la presión de escuchar a cada rato "si no aprende a chupar le voy a dar el biberón" sin tener ningún profesional que me apoye y me explique cómo amamantar. Y vi a mi bebé después que su hermana, su sobrina, su padre, todo el sanatorio ya lo había visto a través de un vidrio a pesar de ser un bebé perfectamente sano.

foto de Carla Rairter, parte del proyecto 1:4 retratos da violência obstétrica

tatuaje cita algo que dijo el obstetra y que se resume como "recomiendo una cesárea, tu bebito no quiere morir". Es decir, hay un apelo emocional y no un argumento objetivo para la afirmación de que hay que hacer una cirugía

Mucho podía contarles sobre qué se siente en tener frustradas las expectativas en relación al parto, pero no es sobre mi parto que les vengo a hablar hoy. Lo que me pasó acá en Asunción hace tres años no es nada comparado al caso de Adelir Carmem Lemos de Góes en Brasil la semana pasada. El 1 de abril Adelir empezó a tener los primeros dolores de parto y acudió al hospital. La médica le dio como única opción hacer una cesárea. Adelir no quiso hacerlo, el bebé estaba bien, los latidos cardíacos normales, presión normal, decidió ir a su casa a esperar el momento más oportuno para volver al hospital y tener un parto natural. Adelir sabía que el trabajo de parto podía durar todavía unas cuantas horas y estaba asistida por una doila. No tenía intención de hacer un parto en su casa, sólo iba a esperar la hora correcta de volver al hospital. Esa hora no llegó. En la madrugada policías armados invadieron la casa de Adelir amenazándola a ella y al marido delante de sus dos hijos mayores y obligándoles a subirse en una ambulancia. Adelir fue arrestada, secuestrada, obligada a hacer una cesárea sin su consentimiento. Además de obligarla a la cirugía le negaron el derecho a tener su marido acompañándola durante el procedimiento, lo que en Brasil es garantizado por la ley federal 11.108/2005.

foto de Adelir en la noticia sobre su parto forzado 

La ley no fue respetada, la decisión de una madre no fue respetada, el derecho de una mujer sobre su propio cuerpo fue violado en favor de la supuesta garantización de la vida de un bebé, garantización esa que fue basada en la opinión de una única médica y nada ni nadie más.

El caso de Adelir es el caso más extremado que ya vi de violencia obstétrica. Representa una gran angustia y un gran dolor para mí y muchas madres que decidieron informarse y militar por el derecho a decidir sobre nuestros cuerpos, nuestro partos, para que nadie nos vuelva a engañar y someternos a cirugías que no queremos. Representa, como afirman en la convocatoria brasileña para un acto de apoyo, la violación de los Derechos Humanos, de los Derechos de las mujeres, de los Derechos sexuales y reproductivos, de los Derechos de las minorías (Adelir y su familia son gitanos). Representa la militarización de la policía y la debilidad y falsedad de nuestra democracia que viola su propia constitución arbitrariamente.

A Adelir no le van a devolver su parto robado por el antojo de una médica y el Estado brasileño. Pero el Brasil y el mundo se movilizan en apoyo a Adelir y en defenza de los derechos humanos. El 11 se hará un acto con la consigna “Somos Todxs Adelir – Acto en Contra a la Violencia Obstétrica” y yo a través de ese espacio me sumo a esa movida porque Adelir soy yo, somos todas las mujeres que peleamos por nuestros derechos.

arte de Ana Muriel 

ilustración de la convocatoria para el acto nacional
#somostodxsAdelir


#SomostodasAdelir #meucorpominhasregras

Convocatoria para la movilización nacional:

https://www.facebook.com/events/304993139652198/

Más informacioes sobre el hecho (compilado del sitio arriba mencionado):
http://www.bbc.co.uk/portuguese/noticias/2014/04/140404_cesarea_debate_pai_rb.shtml
  



sábado, 5 de abril de 2014

De la obligación de usar/querer rosa o azul

El peluche de la foto se llama Pepito, no porque le di ese nombre sino porque ese es su nombre de fábrica. Estuvo muy de moda en Brasil en los años 90', era el premio más deseado de la mayoría de las rifas, todos queríamos un oso Pepito, era el objeto de deseo de mi niñez. Un osito para dormir abrazados, con pijamita y gorra de dormir, pura ternura. Era el peluche más deseado de mis 9, 10 años. Tanto que me recuerdo perfectamente el día en que fuimos a comprarlo, y cómo volví contenta de la tienda abrazándolo y sintiendo su rico olorcito de peluche nuevo. Pero no estaba 100% contenta, me sentía rara.



A Pepito lo tengo hasta hoy, está como nuevo como pueden ver. Suele estar sobre la cama de Migue, para el espanto de la gente que viene a visitarnos y ve ese peluche rosado en la cama de un varoncito, sin saber que el peluche en realidad es un recuerdo mío. Lo que nadie nunca supo es que ese desconcierto por el color también lo viví yo con Pepito.  En mi imaginario siempre fue varón, a pesar de ser rosado, su carita siempre me pareció masculina y eso nunca me pareció raro. El problema siempre fue otro. El problema es que Pepito siempre fue mi alegría y mi frustración. 
Pepito celeste  aquí

El día que me lo regalaron me quedó en la memoria no sólo por la alegría sino más bien por esa sensación rara de no poder tener lo que uno quiere, de ser obligada a tener algo queriendo otra cosa.  Nunca me olvido que el Pepito celeste me pareció más bonito, quizás porque siempre me pareció que los pepitos son varones, no lo sé. Lo que sé es que entré a aquella tienda cuyo nombre ya no me recuerdo y me encantó el Pepito celeste, ¡qué lindo era! ¡Qué divino! Era como un sueño cumplido. Tal vez algunos digan que en aquel momento ya estaba destinada y ya presentía que iba a ser mamá de un varón y no de una nena, tal vez, no podemos afirmar ni que sí ni que no, lo que sí es que tenemos impregnados en nuestro imaginario eso de rosado para nenas y celeste para varones. 

Al Pepito celeste lo abracé con todo mi amor y lo dejé allá en la tienda, porque me sentí en la obligación de llevar el rosado. No me recuerdo si mamá me dijo que lleve el rosado, pienso que no, mamá siempre nos dejó jugar con lo que queríamos. Pero yo tenía por alguna razón esa regla, ese tabú hacia el celeste, esa sensación de tener que elegir entre mi gusto por el celeste y la obligación por el rosado. Ganó la obligación.

Pepito gigante para adornar la cama, solía ser premio de las rifas.
De ese sí tuve un celeste pero no daba tanto gusto porque era demasiado grande


A mi Pepito rosado lo amé con todo mi corazón, tanto que lo conservé. Dormíamos juntos, le leía cuentos, y hasta hoy disfruto darle un abrazo y usarlo como almohada. Y hasta hoy, cada vez que lo abrazo, se me viene en la mente la imagen del Pepito Celeste y pienso qué feliz sería si alguien me lo regalara, aun ya siendo grande. Y, como mamá, lo que siempre pienso cuando veo mi Pepito es: ¿Hasta cuándo los niños van a tener ese tipo de frustración? ¿Hasta cuándo vamos a reproducir esos estereotipos?  

"El dragón perezoso" y otras historias

Debido al trabajo y los cambios de rutina que significa el inicio de clases el blog estuvo un poco olvidado. Pero eso no significa que no estuvimos haciendo manualidades y leyendo libros infantiles. Por el contrario, tenemos muchos juguetes reciclados para mostrarles y, además, Migue entró en esa linda etapa en que no se duerme si no le leemos algo. "Un libro y lalala" es la consigna para dormir y significa que después de leer quiere una canción de cuna <3. Hay veces que me pide leer tres o cuatro veces la misma historia y me duermo leyéndole y hay veces que pide que le lea durante el día. Eso es lo más importante y me llena el corazón de alegría, porque el niño tiene que querer a los libros y divertirse con ellos y no solamente tenerlos como narración de cuna.

Pero bueno, para empezar a ponernos al día, hoy les traje el libro preferido de Migue, ese que de tanto leerle y de tanto gustarle ya empieza a memorizar algunos trechos y a contar él mismo algunas páginas. El libro es Cuento de buenas noches para los más pequeños de la editorial Usborne. Tiene 133 páginas y reúne cinco historias de varios autores:

  1. "La boda de los ratones" (cuento popular adaptado por Mairi Mackinnon e ilustrado por Frank Endersby)
  2. "El dragón perezoso" (cuento de Kenneth Grahame adaptado por Lesley Sims e ilustrado por Fred Blunt)
  3. "La tortuga y el águila" (fábula de Esopo adaptada por Lloyd Jones e ilustrada por Eugenia Nobati)
  4. "La cigarra y la hormiga" (fábula de Esopo adaptada por Lesley Sims, ilustrada por Merel eyckerman)
  5. "El búho y la gatita" (poema de Edward Lear, ilustración de Victoria Ball)


Es de esos libros que valen más por la ilustración que por el texto, pero que mantiene la gracia y un ritmo agradable en la parte verbal. Ideal para niños pequeños, como el título ya avisa. Poco texto, pero con hermosos dibujos que te permiten inventar nuevas historias o agregar nuevos detalles a la historia cada vez que lees. Lo lindo es la variedad de géneros que trae, ya que pasea por el cuento, la fábula y el poema.

La historia preferida de Migue por supuesto que es la del dragón. Está en una etapa en que le encanta todo lo que es de monstruos, dragones, dinosaurios o robots. "El dragón perezoso" es un dragón que vive en un monte cercano a una pequeña villa. Un día llega el papá aterrorizado contando lo que vio y el hijo, un niño muy vivo, deduce que es un dragón y decide ir a ver si ese dragón es bueno o malo. En ese momento el niño saluda y dice "¡hasta la vista!" pero Migue siempre prefiere decir "¡Adiós mamá!, ¡Adiós, papá! :). el dragón resulta ser bueno y cuenta muchas aventuras al niño hasta que toda la villa se entera de la existencia del dragón y pasan a temerle y a querer que San Jorge, el mata dragones, lo desafíe a un duelo. En eso empieza la aventura del niño, que trata de impedir que le pase algo malo a su amigo dragón. Después de mucha aventura todo termina en un gran banquete y Miguelito se pasa nombrando todos los alimentos de la mesa ilustrada.

Una linda historia que recupera los temas medievales de dragones y caballeros, uno de los temas más emocionantes para las criaturas. ¿Quién nunca se imaginó matando dragones y salvando doncellas o siendo salvados? Pues lo divertido de esa historia es que el que generalmente es el villano es el que necesita ser salvado y el ingenio del niño es el factor determinante para ello (tal vez por eso le guste tanto a Migue, porque siente que podría protagonizar esa historia).

Los que quieran adquirir ese libro pueden acercarse a la librería Oceano.

Y para seguir divirtiéndose con las historias no se olviden ponerse a dibujarlas :D